ıllı Portal sobre Cristianismo y Catolicismo (2018)

Portal wikinfo sobre cristianismo, catolicismo, biblia, santoral, vaticano, papa, tierra santa y peregrinaciones

 !Selecciona tu Idioma!

ıllı Todo sobre el Cristianismo y los Cristianos:

ıllı Actas de los mártires wiki: info, historia y vídeos

COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

cristianismo, catolicismo y biblia

salud  Actas de los mártires 


Las Actas de los mártires o bien Acta martyrum son los documentos literarios del proceso y muerte de los mártires. Las mejores ediciones son las efectuadas por los bolandistas en sus obras Acta Sanctorum, Bibliotheca hagiographica latina, Bibliotheca hagiographica graeca y Bibliotheca hagiographica orientalis. El apodo mártir (del heleno martyr, testigo) se atribuyó en un comienzo a los Apóstoles, que fueron testigos de la vida y resurrección de Cristo (cf. Hch 1, ocho) y a los primeros apóstoles, que por sostener ese testimonio encararon la muerte; con el tiempo la palabra mártir pasó a representar al cristiano que da con su sangre testimonio de su fe, para designar más tarde a cualquier persona fallecida por sus ideales.

San Policarpo mártir, prelados de Esmirna. Grabado de Michael Burghers (c. mil seiscientos ochenta y cinco).

La expresión Acta martyrum en sentido genérico, se aplica a todos y cada uno de los textos narrativos de la muerte de los mártires; mas tiene un significado más limitado y preciso, cuando se refiere, en lenguaje técnico, a las actas oficiales del proceso y condena. Semejantes actas eran estenografiadas y transcritas por los oficiales de cancillería del tribunal (notarius exceptor) para ser preservadas en sus archivos; por esta relación con el tribunal del procónsul, se llamaron asimismo «proconsulares» (Acta proconsularia). Una vez introducida esta distinción, la denominación de acta queda reservada para los procesos verbales (por servirnos de un ejemplo, Acta martyrum Scyllitanorum) al tiempo que a los sobrantes relatos referentes a los mártires, se aplica el nombre de passio, en sus distintas formas (gesta, martyrium, legenda). Semejante distinción queda del mismo modo justificada por la diversa finalidad y carácter de las dos clases de documentos; las acta están desprovistas de todo carácter hagiográfico, al paso que las pasiones se identifican por su finalidad y sentido religioso e inclusive edificante. Es preciso incorporar, no obstante, que en el conjunto de las acta van incluidos ciertos textos, que poseen partes narrativas extrañas al proceso verbal, mas de un valor reportaje y también histórico equivalente (Acta-Passio SS. Perpetuae et Felicitatis, por poner un ejemplo). De todas y cada una maneras el conjunto de acta preservado es muy reducido, apenas doce fragmentos, de forma que la mayor parte de los textos narrativos sobre los mártires lo forman las pasiones. La escasez de actas oficiales y documentación directa ha sido objeto de polémica.


Las viejas comunidades cristianas tuvieron un enorme interés en preservar el recuerdo de sus mártires, como prueban las noticias referidas en el relato del calvario de San Policarpo (m. ciento cincuenta y seis), cuyo recuerdo se adoraba anualmente en Esmirna. San Cipriano acostumbraba a aconsejar a sus clérigos que tomaran nota detallada de la muerte de los mártires; estos valiosos testimonios son asimismo las noticias más viejas sobre el culto a los mártires. Conforme con lo que se conoce hasta el día de hoy, no hay una idea precisa sobre el grado en que los cristianos habituaban a transcribir las actas del proceso; es, indudablemente, muy posible que ciertos que presenciasen el desarrollo estenografiaran su texto, de igual manera que el notarius del tribunal, y lo entregasen a la comunidad a fin de que se conservara en los ficheros de la Iglesia. Esta hipótesis semeja ser confirmada por los detalles y anotaciones que se leen en ciertas acta referentes a la actitud y reacciones del juez o bien del mártir y que semejan interrumpir el recio formulario del protocolo. Por otro lado no resultaba simple para los cristianos conseguir una imitación de los procesos verbales que se guardaban en el fichero proconsular, por los que a veces había que abonar fuertes sumas. No se han preservado antecedentes que dejen saber si la Iglesia de la ciudad de Roma, que tenía organizada una sección de notarios, aceptó la iniciativa de recoger las acta de sus mártires, ni tampoco es segura la nueva de que Julio Africano efectuase una labor semejante con lo que a Roma se refiere. La información sobre otras comunidades es aún más dudosa.


De todos modos, la escasez de esta clase de documentos puede explicarse en una parte por la destrucción ordenada por Diocleciano en el año trescientos tres de los libros sagrados existentes en las iglesias y que habría perjudicado del mismo modo a las acta. No existen vestigios de que las iglesias se ocuparan tras restaurar el patrimonio de los textos hagiográficos destruidos. Los sucesos de los siglos siguientes, como las invasionesgermánicas de Occidente a lo largo de los siglos V y VI, posiblemente hayan consumado la pérdida irreparable de los escritos todavía preservados.


Dada la gran cantidad de textos hagiográficos y lo heterogéneo de su origen, autoridad y valor, los críticos han propuesto una clasificación para orientar su estudio. Se ha observado primeramente que una clasificación de los textos basada en el criterio de la autenticidad del mártir o bien la legitimidad de su culto no resulta válida ni útil. Carece de valor del mismo modo una clasificación basada en peculiaridades extrínsecas, como la que divide los documentos hagiográficos en Acta, Passiones, Vitae, Miracula, Translationes, etcétera, conforme con el objeto del relato. Tampoco responde a las demandas de la crítica la clasificación en 2 grandes conjuntos, documentos contemporáneos y documentos siguientes, pues nada expresan sobre el valor del documento. El criterio más seguro es el indicado por Hippolyte Delehaye que se fundamenta en el grado de sinceridad y también historicidad que ofrece el género literario del documento.


Según este criterio se establecen 6 conjuntos de textos:



  1. Comprenden los procesos verbales contenidos en las relaciones oficiales provenientes de los ficheros proconsulares o bien de transcripciones directas, como las Acta S. Cypriani, por poner un ejemplo.
  2. Agrupan relatos de testigos presenciales o bien de contemporáneos dignos de confianza, bien sean testimonios directos, de otras personas o bien de tipo mixto, como el De martyribus Palaestinae de Eusebio de Cesarea.
  3. Contienen narraciones de las que se puede extraer una información o bien documento de uno de los 2 conjuntos precedentes como el Menologion de Simón Metafraste.
  4. Abarcan todos aquellos relatos que carecen de una base histórica, excepto el nombre del sepulcro, y del culto del mártir como la Passio S. Felicitatis.
  5. Los componen las historias puramente fabulosas, genuinos productos de la imaginación, como por servirnos de un ejemplo la Passio S. Nicephori.
  6. Agrupan narraciones de carácter legendario que falsifican la verdad histórica y pueden definirse como falsas.

Si se consideran los elementos que distinguen los 6 conjuntos, es posible comprobar que el primero y el segundo se refieren a un tipo uniforme de textos por el carácter contemporáneo y directo de la información; los 2 siguientes poseen relatos, fundados en diversa medida, en datos cuando menos parcialmente seguros; los 2 últimos, en cambio, son verdaderas fantasías sin base histórica.


Manteniendo exactamente el mismo criterio de Delehaye, los textos pueden clasificarse en 3 conjuntos más simples:



  • Las actas oficiales y los relatos de testimonios directos.
  • Las narraciones basadas en documentos pertenecientes al primer conjunto o bien, por lo menos, en un cierto número de elementos históricos seguros.
  • Las novelas o bien fantasías hagiográficas.
Trajano Decio, emperador que organizó la mayor de las persecuciones contra cristianos en 249

Excepto las acta, todos y cada uno de los documentos de tipo narrativo previamente convocados ofrecen desde el punto de vista literario, caracteres comunes, por ser todos fruto de una preparación y proceso compositivos propios de la literatura hagiográfica; la tendencia a la manera esquemática tiene un origen recóndito, cuyo indicio se manifiesta ya en muy antiguos textos, próximos por el tipo y sinceridad narrativa, a exactamente las mismas acta. De esta forma ha sucedido por poner un ejemplo, en el Martyrium Polycarpi, en el que es posible reconocer el intento del hagiógrafo de digerir la muerte del mártir a la de Cristo. Este tema, del mártir que imita a Cristo, aparece ya en los primeros escritores cristianos. Cuando más tarde, desde el siglo IV se llegan a fijar ciertos esquemas o bien criterios esenciales, los hagiógrafos adoptan ciertas peculiaridades narrativas que llegan a hacerse propias del género literario de las pasiones.


En primer sitio se ha preservado el tono jurídico del proceso delincuente romano de las primeras acta; en ocasiones aun ciertas pasiones hacen referencia a este, mostrando de este modo de qué forma, más de una vez, las acta perdidas efectuaron la función de fuentes. La fórmula propedéutica de la data consular de las acta conserva la indicación del emperador, gobernante o bien procónsul, incluso en los casos históricamente equivocados. Las fases del procedimiento, arresto, comparición, interrogatorio, tortura, sentencia y martirio se preservan y forman la estructura de la narración; del mismo modo se preservan los protagonistas, por norma general poco abundantes, de las viejas acta: el mártir, el juez o bien juez y el verdugo; en segundo término, los espectadores cristianos que animan a su compañero y, por último, la masa hostil de los paganos. Sobre un esquema semejante se desarrolla el proceso evolutivo de las pasiones (durante los siglos IV al XX), con consecutivos enriquecimientos y perfeccionamientos formales, incorporando inclusive fantasías, lugares comunes y fallos, debidos tanto a la ignorancia como a la ciega piedad de los hagiógrafos. Estas relaciones poco fundamentadas, pueden descomponerse así:



  • El apóstol e inclusive el reducido conjunto inicial de los mártires llegaron a unirse con conjuntos topográfica o bien litúrgicamente próximos;
  • La figura del perseguidor quedó tipificada en los más atroces de los conocidos y considerados de forma tradicional como tales: Decio, Valeriano y Diocleciano; y otro tanto sucedió con la figura del gobernante (praeses, proconsularis), a quien se llamó habitualmente Anulinus, personaje histórico del siglo IV.
  • El interrogatorio se extendió de una forma desmedida, poniendo con frecuencia en boca del mártir profesiones de fe imitando la teología de la temporada y los escritos neotestamentarios;
  • Se hacía vocalizar al mártir alegatos controvertidos, copiando el contenido de otras obras, normalmente de los escritos apologéticos, dirigidos a los paganos o bien contra las herejías.

Otro tanto sucedió con las narraciones de las penas y torturas, prolongadas y multiplicadas sin ahorrar prodigios efectuados por el mártir, adornados del elemento increíble proporcionado por la fantasía y la historia legendaria. En esta transformación y desarrollo, negativo desde el punto de vista crítico, influyeron en grado notable múltiples factores: la difusión del culto a las reliquias, con los ineludibles abusos de manera fácil imaginables; adoración al Santo mártir, patrono de la urbe, monasterio o bien iglesia, que forzaba a hallarle o bien inventarle una vida; el entorno particularmente religioso y devoto de la Edad Media, favorecido por los frailes que se contaban entre los más activos escritores de los textos hagiográficos.

Papa Gregorio I Magno

Prescindiendo de las primeras compilaciones de acta, incompletas y que se consideran perdidas, se puede aseverar que el primer compilador fue Eusebio de Cesarea, de quien se conoce el título del escrito de martyribus que por desgracia se ha perdido; en cambio, se conserva el de martyribus palestinae. Esta era la única colección famosa en la ciudad de Roma a lo largo del siglo VI, en tiempos de San Gregorio Magno, conforme notificó el Papa mismo al prelados y patriarca de Alejandría, Eulogio, que le había pedido documentación sobre las compilaciones de gesta martyrum. Prácticamente al tiempo se iba formando el enorme martirologio llamado jeronimiano con las celebraciones de todos y cada uno de los mártires, que reunía los martirologios más viejos de las iglesias.Este hecho es esencial, por el hecho de que la colección de muchas de las pasiones está íntimamente relacionada con este martirologio, que les sirvió de punto de inicio. Más adelante, en paralelo a la divulgación de las narraciones de las gesta martyrum, se sintió la necesidad de sintetizarlos en relatos concisos, englobándolos en los martirologios más conocidos en aquel entonces; los compuestos por San Beda el Honorable en el siglo VIII y Floro de Lyon, Adón y Usuardo en el siglo IX. Estos tuvieron a su predisposición los datos de las pasiones y los amoldaron a la celebración ritual del calendario; ciertos de ellos, en especial Adón, no tuvieron ninguna preocupación crítica y utilizaron los textos sin valorarlos, confundiendo y desfigurando datos y noticias. Por causa de semejante información, estos martirologios medievales se llamaron martirologios históricos.


Algo semejante sucedió en la Iglesia oriental, donde las numerosas pasiones se recogieron en forma abreviada en los libros rituales, por servirnos de un ejemplo en los Santorales (menaea), en los que se introdujo para día a día de los doce meses del año una cita sobre la vida y calvario del Santo. Lo mismo sucedió con los menologios (menologia), divididos asimismo en doce volúmenes, pertinentes a los doce meses del año; en ellos las pasiones vienen sintetizadas de una manera más extensa que en los precedentes. No puede olvidarse el menologio de Simón Metafraste (siglo X), que leyó y transcribió fragmentos de viejas pasiones, dándoles una mejor manera literaria, para lo que cambió y amoldó las diferentes unas partes del original (de allá el nombre de Metafraste, del heleno metaphrasis=cambio). La obra ha prestado un valioso servicio a la hagiografía al salvar diferentes textos más tarde perdidos. A lo largo de la Baja Edad Media se elaboraron numerosas compilaciones de Vidas de Santos, Pasionarios, Legendarios, etcétera, que aún se hallan en distintos códices de las bibliotecas europeas; otros, en cambio, se refundieron arbitrariamente en otras recopilaciones más tarde impresas y traducidas en lengua vulgar; formando de esta manera una abundante literatura que alcanza hasta el Renacimiento.

San Juan Crisóstomo, llamado uno de los "3 pilares de la Iglesia"

El inconveniente más duro referente a las Acta martyrum es el de determinar su autenticidad, el valor histórico que por lo menos en parte poseen y de manera frecuente ocultan los abundantes textos, cuyo análisis está lejos de ser concluido. El primer intento de determinar las acta genuinas se debió al benedictinoTheodore Ruinart, que recogió y publicó ciento diecisiete textos que consideró auténticos. Su origen y valor no eran homogéneos, pues solo setenta y cuatro números contenían el texto de las pasiones, al paso que los sobrantes eran parágrafos y fragmentos tomados de viejos escritores cristianos, como Eusebio, Juan Crisóstomo, Basilio e inclusive Prudencio, de cuyos himnos había extraído parágrafos relativos a los mártires San Hipólito y San Lorenzo. Es verdad que en la mayoría de los casos se trata de figuras históricas, mas la selección de los textos no se efectuó bajo un criterio uniforme ni seguro ni tan siquiera se acompañó de un análisis crítico. El benedictino, que tuvo una idea bastante vaga de los fines de su colección, solamente se planteaba dar a conocer el documento más viejo y digno de confianza para cada uno de ellos de los mártires, con la pretensión de excluir los documentos falsificados.


En 1882Edmond-Frederic Le Blant tuvo la idea de seguir y llenar la colección de Ruinart y añadió otro conjunto de acta, que consideró genuino por la adecuación de la narración con las oraciones jurídicas romanas. El criterio de Le Blant no es firme y muestra de nuevo la dificultad de la tarea crítica dirigida a establecer las acta auténticas; las diferentes listas de acta martyrum genuinas, que otros autores han esbozado o bien compendiado posteriormente no representan el resultado de un análisis estricto y científico, sino son más bien retoques insignificantes de la obra de Ruinart.


Con considerablemente mayor seriedad, aunque muy de forma lenta, se encargan de estas obras conforme con un plan orgánico los bolandistas. En los últimos tiempos se han expuesto una serie de principios y reglas de crítica hagiográfica con relación a las acta por la parte de múltiples especialistas, como. H. Achelis, J. Geffken, A. Harnack, en Alemania; P. Allard, J. Leclercq, en Francia; el jesuita F. Grossi-Gondi, Fr. Lanzoni y Pio Franchi de' Cavalieri, en Italia. La aportación más valiosa se debe, sin embargo, al bolandista H. Delehaye, de cuyos escritos sería posible extraer una summula crítica. A él se debe, de hecho, la más segura clasificación de las acta; ha señalado las distintas componentes del dossier de un mártir, ha reconstruido el iter de la historia legendaria, resaltando la singular función de la massa y de las tradiciones locales; ha estudiado los documentos hagiográficos paralelos a los textos narrativos, como los martirologios y sinaxarios, y ha fijado el diverso valor de las fuentes literarias, rituales y monumentales, estableciendo particularmente el de los datos cronológicos y topográficos (doctrina de las coordenadas hagiográficas). Resumiendo, ha precisado y perfeccionado la disciplina del procedimiento.


Se ha dicho, con un cierto aire de reproche, que la crítica hagiográfica se ha interesado hasta el presente, prácticamente solamente en los inconvenientes relativos a la autenticidad y cronología del documento, desatendiendo el aspecto social y el entorno en el que se escribió; aspecto que por su parte ayuda a determinar exactamente la misma cronología. Se ha insistido, en consecuencia, en la necesidad de «individuar los conceptos culturales y religiosos expresados en el documento y establecer una referencia al entorno social de donde el texto procede y aquel al que se dirige».


COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

mas informacion


  ELIGE TU TEMA DE INTERÉS: 


autoayuda.es

  Cristianos (Wikinfo) 

autoayuda.es   BUSCADOR Cristiano    

 

USUARIOS:

Hay 88 invitados y ningún miembro en línea

cristianismo, catolicismo y biblia

cristianismo, catolicismo y biblia

 

WEBs RELACIONADAS:

 cristianismo, catolicismo y biblia

Está aquí: Inicio > [ CRISTIANISMO ] > ıllı Actas de los mártires wiki: info, historia y vídeos

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver políticas