ıllı Portal sobre Cristianismo y Catolicismo (2018)

Portal wikinfo sobre cristianismo, catolicismo, biblia, santoral, vaticano, papa, tierra santa y peregrinaciones

 !Selecciona tu Idioma!

ıllı Todo sobre el Cristianismo y los Cristianos:

ıllı Cipriano de Cartago wiki: info, historia y vídeos

COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

cristianismo, catolicismo y biblia

salud  Cipriano de Cartago 


Cipriano tenía un origen rico y distinguido. En verdad, su calvario se generó en su villa. La data de su conversión al cristianismo es ignota, mas tras su bautismo en c. doscientos cuarenta y cinco-doscientos cuarenta y ocho donó una porción de su riqueza a los pobres de Cartago. Era púnico o bien quizás bereber.


Su nombre original era Thascios; tomó el nombre auxiliar de Caecilius en memoria del presbítero al que debía su conversión. Ya antes de esto fue maestro de oratoria. En los primeros años de su conversión escribió una Epistola ad Donatum de gratia Dei («Carta a Donato sobre la gracia de Dios») y los 3 libros de Testimoniorum Libri 3 o bien Testimoniorum ad Quirinus que proseguían los modelos de Tertuliano, que influyó sobre su estilo y pensamiento, y especificando de qué forma las viejas premoniciones no fueron reconocidas por los judíos cuando estos no admitieron a Cristo, perdiendo de esta manera sus privilegios y siendo reemplazados por los cristianos.


Poco tras su bautismo fue ordenado diácono, y después presbítero. En algún instante entre julio de doscientos cuarenta y ocho y abril de doscientos cuarenta y nueve fue escogido prelado de Cartago, una elección popular entre los pobres, que recordaban su caridad, si bien parte de los presbíteros se opuso a raíz de la riqueza de Cipriano, su diplomacia y su talento literario. Además de esto, la oposición en la comunidad de Cartago no se disolvió tras su elección.


Los cristianos del norte de África no habían sufrido la prosecución a lo largo de muchos años. En doscientos cincuenta el emperador Decio dictaminó la eliminación de la cristiandad, con lo que dio inicio la prosecución deciana. Un procónsul mandado por el emperador y 5 comisionados de cada urbe administraban el edicto, mas cuando el procónsul llegó a Cartago Cipriano había escapado.


En los documentos que se preservan de los Progenitores de la Iglesia de múltiples diócesis, se manifiesta que la comunidad cristiana se dividió esta vez entre aquéllos que practicaron la desobediencia civil a cualquier costo y los que se sometieron de palabra o bien acto al edicto. La escapada de Cipriano de Cartago fue interpretada por sus contrincantes como cobardía y también infidelidad, y le acusaron ante Roma. Roma escribió a Cipriano en concepto de desaprobación. Cipriano respondió que había escapado conforme al orden divino. Desde su cobijo dirigió a sus fieles con seriedad y entusiasmo, empleando a un diácono de confianza como mediador.

Cipriano de Cartago, de Meister von Meßkirch.

La prosecución fue singularmente severa en Cartago, conforme con las fuentes de la Iglesia. Las fuentes oficiales romanas no charlan de la severidad de la prosecución deciana. Muchos cristianos renunciaron de su fe, y desde ese momento recibieron el nombre de lapsi, mas después solicitaron ser reaceptados por la iglesia. Sus solicitudes fueron atendidas. Los confesores del conjunto más liberal intervinieron para permitir a cientos y cientos de lapsi regresar a la iglesia.


Aunque mismo se había retirado y apartado, Cipriano censuró la relajación con los lapsi, y rehusó exculparlos salvo en el caso de enfermedad mortal, y deseó postergar la cuestión de su readmisión en la iglesia hasta el momento en que llegasen tiempos más apacibles. Entonces la comunidad de Cartago padeció un cisma. Muy, muy feliz, que había sido ordenado diácono por el presbítero Novatus a lo largo de la ausencia de Cipriano, se opuso a todas y cada una de las medidas de los representantes de Cipriano. Cipriano le depuso y le descomulgó a él y a su partidario Augendius. Muy, muy feliz recibió el apoyo de Novatus y otros 4 presbíteros, que organizaron una fuerte oposición al prelado.


Cuando, tras una ausencia de 14 meses, Cipriano volvió a su diócesis, defendió su marcha (guiado por una visión, para el bien de la comunidad) en cartas a los otros obispos del Norte de África y un tratado De lapsis, y convocó un concilio de obispos norteafricanos en Cartago para estimar el tratamiento de los lapsi y el cisma de Muy, muy feliz (doscientos cincuenta y uno). El concilio apoyó a Cipriano y condenó a Muy feliz, si bien no se preservan actas del mismo. Los libellatici, o sea, cristianos que habían obedecido al emperador, serían reaceptados tras arrepentimiento honesto, mas los que habían tomado parte en sacrificios al emperador solo podrían regresar a la Iglesia cuando estuviesen cerca de la muerte. Después esta regulación se suavizó, e inclusive los que habían festejado sacrificios fueron reaceptados si se arrepentían de forma inmediata y procuraban la absolución, si bien los clérigos caídos fueron destituidos y no podían recobrar sus cargos.


En Cartago, los seguidores de Muy feliz escogieron a Fortunato como prelado en oposición a Cipriano, al tiempo que en la ciudad de Roma los seguidores del presbítero Novaciano, que asimismo rechazó la absolución para los lapsi, le escogieron prelado de la ciudad de Roma, en oposición al prelado lícito Cornelio. Los novacionistas lograron la elección de un prelado contrincante de su bando en Cartago, llamado Máximo. Novatus abandonó a Muy, muy feliz y se unió al bando novaciano.


Estos extremos robustecieron la firme mas moderada repercusión de los escritos de Cipriano, y los seguidores de sus contrincantes fueron perdiendo fuerza. Su prestigio se incrementó cuando los fieles fueron testigos de su devoción sacrificada a lo largo de una enorme plaga y la hambruna que le prosiguió.


Al prelado Cornelio le sucedió San Lucio I, y a este San Esteban I, que sostuvo esencial enfrentamiento con Cipriano: Esteban hizo empleo —por primera vez en la historia de la Iglesia— de la intención de que la Iglesia de la ciudad de Roma no solo tenía una autoridad ética sobre las sobrantes Iglesias de la cristiandad, sino más bien de que además de esto tenía una autoridad jurídica que le dejaba imponerse sobre el resto de las iglesias del planeta. Esto llevó a una rotura de las iglesias africanas con Roma que se sostuvo hasta la muerte de Esteban.


San Esteban deseó dominar al prelado de Cartago justificando la primacía de su obispado de la ciudad de Roma sobre los otros con el razonamiento del Tu es Petrus que se halla en el Evangelio de Mateo: (Mateo dieciseis, trece-veinte), mas Cipriano respondió que, conforme a las viejas enseñanzas de la Iglesia todos y cada uno de los obispos eran iguales y cada uno de ellos de ellos la figura de Pedro, y en consecuencia cada prelado era sucesor de Pedro en su diócesis, en lo que estuvieron conforme en 4 Concilios consecutivos todos y cada uno de los obispos del África, y las Iglesias de Asia Menor, encabezadas por la Metrópoli de Cesarea.


Cipriano reconfortó a sus hermanos escribiendo su De mortalitate, y en su De eleomosynis les exhortó a la caridad a los pobres, mientras que conducía su vida de forma recta. Defendió a la cristiandad y a los cristianos en su apologíaAd Demetrianum, dirigida contra un tal Demetrio y el reproche de los paganos de que los cristianos eran la causa de las catástrofes.


Cipriano debió librar una nueva lucha desde doscientos cincuenta y cinco, en la que se encaró al prelados romano Esteban I. La causa de la batalla fue la eficiencia del bautismo en las formas de manera convencional admitidas cuando era administrado por herejes.


Esteban declaró que el bautismo efectuado por herejes era válido si se administraba representando a Cristo o bien de la muy santa Trinidad. Esta era la visión de una esencial una parte de la Iglesia occidental. Cipriano, por otro lado, pensaba que fuera de la Iglesia no podía haber auténtico bautismo, considerando a los efectuados por herejes nulos y vacíos, y bautizaba nuevamente a los que se unían a la Iglesia. Cuando los herejes habían sido bautizados en la Iglesia mas la habían dejado y deseaban regresar en penitencia, no los rebautizaba.


La ajustada definición de Cipriano de la Iglesia llevó a determinadas inferencias que le transformaron en el link entre su modelo, el rigorista Tertuliano, y la polémica donatista que dividió al norte de África más adelante y que trataba de la eficiencia de la misa cuando la pronunciaba un sacerdote impropio.


La mayoría de los obispos norteafricanos se alinearon con Cipriano, y halló un poderoso aliado en Firmiliano, prelados de Cesarea Marítima. Mas la postura de Esteban consiguió la aceptación general. Esteban empleó en sus cartas el razonamiento de la superioridad de la santa Sede sobre los obispados de la toda la cristiandad. Cipriano respondió que la autoridad del prelados de la ciudad de Roma estaba ordenada con la suya, mas no era superior.


La Enciclopedia Católica de mil novecientos once afirma de Cipriano que en la temporada, la disputa se consideró un tema de disciplina, y no de doctrina. La Iglesia católica moderna mantiene que el bautismo efectuado por herejes e inclusive por ateos es válido si se efectúa conforme con las formas católicas. La base de esta doctrina la articuló San Agustín en su enfrentamiento con los donatistas, que emplearon la autoridad de Cipriano a favor de sus tesis.


La Iglesia católica ortodoxa, en cambio, ha hecho suya la eclesiología de Cipriano, y rechaza en su doctrina oficial la existenciade bautismo y otros sacramentos fuera de la Iglesia ortodoxa. De esta forma recibe a quienes vienen de otras comunidades eclesiásticas bautizándolos "por vez primera" (pues considera al bautismo precedente inexistente) o efectuando sobre ellos la crismación o bien imposición de manos para sustituir la carencia de un bautismo precedente y considerándolo como una forma vacía de contenido a la que hay que ocupar con la Gracia divina.


A finales de doscientos cincuenta y seis se emprendió una nueva prosecución de cristianos en tiempo del emperador Valeriano, y tanto Esteban como su sucesor Sixto II, fueron torturados en la ciudad de Roma.


En África, Cipriano preparó a los fieles para el aguardado edicto de prosecución en su De exhortatione martyrii. El treinta de agosto de doscientos cincuenta y siete, frente al procónsul romano Aspasius Paternus se negó a efectuar sacrificios a las deidades paganas y profesó de manera firme su fe en Cristo.


El cónsul le desterró a Curubios. Tuvo una visión que le anunció su destino. Cuando hubo trascurrido un año fue llamado de vuelta y se le sostuvo prácticamente preso en su villa, en espera de medidas más severas tras la llegada de un nuevo edicto imperial que ordenaba la ejecución de todos y cada uno de los clérigos cristianos, conforme con los testimonios de los escritores cristianos.


El catorce de septiembre de doscientos cincuenta y ocho fue apresado por el nuevo procónsul, Galerio. Al día después fue examinado por última vez y sentenciado a fallecer por la espada. Su única contestación fue «¡Merced a Dios!». La ejecución tuvo lugar cerca de la urbe. Una enorme multitud prosiguió a Cipriano en su último día. Se quitó sus prendas sin asistencia, se arrodilló, y rezó. Tras vendarse los ojos fue degollado.


El cuerpo fue sepultado por cristianos cerca del sitio de la ejecución y sobre él, como en el sitio de su muerte, se edificaron después iglesias, que, no obstante, fueron destruidas por los vándalos. Diríase que Carlomagno trasladó los huesos a Francia, y en Lion, Arles, Venecia, Compiegne y Roenay aseguran que tienen reliquias del mártir.


Además de múltiples epístolas, que se compendiaron parcialmente así como las contestaciones de aquellos a los que escribía, Cipriano escribió múltiples tratados, ciertos cuales tienen carácter de carta pastoral.


Su obra más esencial es su De unitate ecclesiae.


Otra obra esencial es su Tratado sobre la Oración del Señor (Padre Nuestro).


Las siguientes obras tienen una autenticidad dudosa: De spectaculis, De bono pudicitiae, De idolorum vanitate,De laude martyrii, Adversus aleatores , De montibus Sina et Sion y la Cena Cypriani. El tratado titulado De duplici martyrio ad Fortunatum no solo fue publicado por primera y única vez por Erasmo, sino seguramente asimismo lo compuso y le atribuyó la autoría a Cipriano.


La posteridad ha encontrado menos contrariedades en llegar a una visión universalmente admitida de la personalidad de Cipriano que sus contemporáneos. Combinaba la insolencia de su pensamiento con la conciencia de la dignidad de su oficio; su vida seria, su abnegación y lealtad, moderación y la grandiosidad de su ánima han recibido la admiración siguiente. Como escritor, no obstante, no fue normalmente original o bien en especial profundo.


COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

mas informacion


  ELIGE TU TEMA DE INTERÉS: 


autoayuda.es

  Cristianos (Wikinfo) 

autoayuda.es   BUSCADOR Cristiano    

 

USUARIOS:

Hay 264 invitados y ningún miembro en línea

cristianismo, catolicismo y biblia

cristianismo, catolicismo y biblia

 

WEBs RELACIONADAS:

 cristianismo, catolicismo y biblia

Está aquí: Inicio > [ CRISTIANISMO ] > ıllı Cipriano de Cartago wiki: info, historia y vídeos

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver políticas